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El relevo del azúcar




El público del nuevo siglo muestra una especial preocupación por su cuerpo y su salud, por lo que la búsqueda de una dieta equilibrada está produciendo nuevas tendencias de consumo en las que se buscan alimentos apetecibles y que hagan disfrutar al paladar pero también se ajusten a una nutrición adecuada. El azúcar, o los azúcares de absorción rápida, son uno de los principales elementos que afectan a diversos aspectos nutricionales, por lo que ya empiezan a ser descartados por un buen colectivo de consumidores. El pastelero debe tenerlo en cuenta y buscar alternativas que permitan que sus ventas no se vean afectadas y, a la vez, ofrecer un nuevo y sorprendente servicio a sus clientes.

Dos siglos de un solo dulzor
Mini historia de un apetitoso placer

La historia del placer que proporciona todo lo dulce tiene tantos miles de años como la misma humanidad. Pero en un afán de reducirla a una historia mini, observaremos una etapa milenaria donde las únicas fuentes de dulzor emanaban de la miel y de las frutas. Después que las "frutas del paraíso" nos convirtieran en mortales, los dioses griegos presidían sus ágapes con la rica miel como fuente de inmortalidad. Seguramente desde las mismas divinidades, heredamos las contradicciones del placer dulce, que observamos a diario en nuestros andares culinarios y culturales.

Después de la antigüedad, podemos retratar la edad media a través de la difusión real-aristocrática de la caña de azúcar procedente de Oriente, como verdadero artículo de lujo. Pequeñas plantaciones cultivaban este producto por sus poderes curativos, igual que otras muchas plantas, hasta llegar a la farmacopea de su tiempo. De manera que su mineralizante jugo se recetaba en casos de convalecencia.

Pero la verdadera edad moderna del dulzor empezaría en 1747, cuando por vez primera se obtiene el azúcar a partir de la remolacha. De aquí a nuestros días el azúcar vivió las desenfrenadas épocas de la revolución social, industrial y cultural, pasando de las manos de los ilustres reyes, a las mesas de todo el pueblo. Hoy en día, es del producto con más difusión y el que está al alcance de todo el mundo.

Doscientos años a gran velocidad

Hacia el año 1.800, los franceses pioneros en el noble arte de endulzar, inventaron, cómo no, el postre, y la palabra adecuada para designarlo: "dessert" que deriva del verbo "desservir" (quitar la mesa). En este esperado momento, la mesa quedaba vacía para recibir los platos finales de la comida. Era la hora del postre. La hora de una sorpresa emotiva.

Por supuesto que sólo las clases adineradas podían permitirse esos lujosos sabores consistentes en almendras y nueces acarameladas y mazapanes de miel y de frutas. Curiosamente estos placeres se compraban únicamente en las farmacias, por el tradicional conocimiento del azúcar y por que los cocineros no disponían ni de las materias ni los instrumentos para pesar y elaborar las recetas.

Es verdad que la historia occidental ha recorrido estos últimos doscientos años a gran velocidad, pasando de un mapa plano pintado de "hambre", a un globo inflado de "saciedad".

Los mecanismos de un dulce placer

Pero lo nuestro no es hablar de historia sino de la "hambre orgánica", como una sensación de vacío gástrico, acompañado casi siempre de mal humor y ansiedad. Y en el polo opuesto, tenemos que definir a la "saciedad" como una sensación de plenitud gástrica, de relajación y de bienestar.

Todo lo dulce contribuye a alcanzar esa sensación de placer, a la cual podemos acceder por nuestra propia voluntad. A este mecanismo se le define como "apetito" o necesidad de un o unos alimentos determinados que reproducen agradables sensaciones (sabor, olor, textura...).

Hoy en día, la ciencia de la nutrición nos ha abierto la enigmática caja de nuestro apetitoso placer. Dos importantes mecanismos bioquímicos lo controlan y lo recrean:
- el metabolismo de las grasas
- el metabolismo de los azúcares

La revolución de las calorías

En el siglo XX, la ciencia de la Nutrición ha analizado la radiografía de todos los alimentos y ha descubierto en su interior los beneficios y los peligros que transfieren al organismo, subrayando siempre los inconvenientes de una sobrealimentación y de un exceso en el consumo de calorías, o por el contrario, un déficit de éstas que también puede llegar a suponer un riesgo para el organismo.

Para nuestra desgracia alimentaria, el mejor vehículo del sabor (el gusto) son las grasas con el aporte más alto de calorías: 9 por cada gramo de grasa. El otro portador de sabor (el dulzor) son los diferentes azúcares que suministran menos de la mitad de calorías: 4 por gramo de azúcar. Estas diferentes aportaciones influyen notablemente a la hora de reducir las calorías de un postre o dulzor.

La sociedad moderna actual nos da permiso para acumular cualquier tipo de productos y de cosas, excepto las llamadas CALORIAS, de las cuales todo el mundo quiere desprenderse. Es como si de golpe estos pequeños entes energéticos se nos hubiesen revolucionado estableciendo su propio estatuto de derechos y obligaciones. De tal manera que los derechos harían referencia a la buena y adecuada utilización de los azúcares; y las obligaciones a la no acumulación de grasas inútiles y perversas para el organismo.

Herencias del Siglo XX

El siglo pasado nos ha dejado un legado ingente de información y desinformación sobre cualquier tema. Uno de nuestros mejores investigadores alimentarios, Grande Covián, nos legó un estudio sobre las cantidades diarias de azúcar (sacarosa) que se pueden tomar en función de la edad y del resto de la dieta. En general se establecía la cantidad máxima de 50 gramos por día, como medida de referencia y prevención. Este peso equivale a 5/6 bolsitas de azúcar para el café.

La primera reflexión sobre esta noble recomendación es la posibilidad de mantenerla cada día. En el momento en que tomamos un postre (mediodía-tarde) deberíamos haber sumado ya todas las pequeñas cantidades de los llamados "azúcares escondidos" que poco a poco hemos ido ingiriendo a través de cualquiera de los siguientes recorridos: cereales para el desayuno, mermeladas, galletas, bollos, zumos de frutas, bebidas de cola y cacao, cafés y tés con azúcar, cerveza, vinos dulces y licores, salsas de mesa, conservas de frutas, embutidos, postres lácteos, etc. Un postre normal (100 gramos por persona) puede contener de 20 a 40 gramos de azúcares. En estas condiciones tan adversas, ¿quién es capaz de mantener los 50 gramos por día?.

Otra herencia del pasado siglo son las aburridas o divertidas dietas, cuya definición de diccionario es "régimen alimentario de enfermos y convalecientes". Pocos comentarios podemos añadir. Las más desprestigiadas las del sobrepeso, las más espectaculares las de la obesidad y las más serias dietas para diabéticos.
Pensemos que la obesidad se ha convertido en la enfermedad metabólica más frecuente en el mundo occidental (30% de la población en EEUU y 15% aumentando en España).

Heredamos también los tres enemigos más feroces del corazón: el colesterol, los triglicéridos y la hipertensión arterial. Dos de estos enemigos entran por la boca.
Para combatir tanta agresión a nuestro organismo, se ha desarrollado una nueva conciencia sobre la importancia del equilibrio alimentario, que se define como aquella alimentación que nos permite mantener un buen estado de salud y desarrollar las actividades que cada uno lleva a cabo diariamente.
Por supuesto debe ser agradable, variada, y suficiente.

El recelo del consumidor hacia todo lo dulce

Hace cuarenta años, el 6% de la población española era mayor de 65. En el presente año 2000, esta cifra se ha situado por encima del doble, es decir un 15% (aprox. 6.000.000. de españoles) tienen más de 65 años y la previsión sigue creciendo hasta el punto que en el año 2020 se volverá a doblar esta cifra que alcanzará el 30%.

El notable envejecimiento de la población es algo que parece estar previsto, pero ¿qué productos demandará esta nueva sociedad con 12.000.000 de españoles con más de 65 años?
Principales grupos de consumidores en España con problemas frente al consumo de pasteles y helados

El placer de comer

Por suerte para nuestras vidas, no existe ningún veneno normal que sea dulce. ¿Se imaginan que pocos quedaríamos en el planeta si lo dulce fuera mortal?. Pero la naturaleza es sabia y todos los venenos son amargos y de mal comer. De aquí nuestra confianza en todo lo dulce y nuestra prevención ante todo lo amargo.

Hemos aprendido a alimentarnos a través de nuestra propia cultura (familia, sociedad, tradición religión), nuestra propia psicología (símbolos mitos), nuestra emotividad (placer, satisfacción, recuerdo) y nuestra inteligencia (conocimiento, salud).
Todo este proceso de alimentación se realiza conscientemente escogiendo los alimentos en función de costumbres, familias, modas, publicidad, poder adquisitivo, etc.

Por el contrario, la nutrición se define como un proceso involuntario en el que la elección corre a cargo de nuestro organismo que extrae de los alimentos los nutrientes que contiene para desarrollar sus funciones. Todo conocimiento nutricional puede provocar cambios notables en los hábitos alimentarios y en las diferentes maneras de entender la salud y la vida.

Nuevas leyes. Nuevas costumbres

Como si quisiera adelantarse al futuro inmediato, en las postrimerías del siglo pasado la Comisión de Aditivos de Bruselas se avanzó a las siempre rígidas costumbres alimentarias y abrió la puerta a seis nuevos edulcorantes que habían superado las duras pruebas para su legalización. El costo final aproximado de cada operación: 100.000.000 de pesetas y diez años de estudio para cada uno de ellos. Fuera, en la sala de espera quedaron todavía entre ocho y diez edulcorantes más con posibilidades de ser aprobados.

Los legisladores ya han abierto la puerta para impedir que nos pasemos de los mencionados 50 gramos de sacarosa diarios, pero la ley no es suficiente para sensibilizar a los consumidores, siendo siempre necesaria una acción conjunta de toda la cadena alimentaria, desde la industria a la sociedad civil. El objetivo sería que el consumidor comprendiera que es mucho mejor para su salud alternar los diferentes endulzantes que se le ofrecen, que utilizar únicamente uno solo por más bueno que le parezca, y que la ingesta de este endulzante aumente a niveles de riesgo para su salud.

Por tanto, si diversificamos los endulzantes que ingerimos necesariamente disminuiremos todos los riesgos o efectos secundarios de cada uno de ellos. Es por tanto muy importante que se reconozca que el futuro de nuestra salud pasa por una cultura de diferentes dulzores.

Nuevos conceptos. Nuevos placeres

Los conceptos SANO, SALUD y ESTAR EN FORMA irán cada día aumentando su influencia en la sociedad, mientras que disminuirán los valores que transmiten los conceptos DIETETICO, DIETA y NATURAL, no por su contenido sino por su ambigua aplicación.

La imagen futura de los alimentos será la de proporcionar salud y energía. Y en la compra de los mismos se observa ya la siguiente evolución:
- COMPRA POR PESO: se eligen a bulto, tienen poca calidad y son baratos
- COMPRA POR VOLUMEN: se eligen en packs o unidades seleccionadas, y son caros
- COMPRA POR ENERGIA: se eligen por su aporte calórico o nutricional, cuanto más enriquecidos y con menos calorías, más caros.

Los alimentos cada vez funcionarán con más calificativos como: energéticos, hipocalóricos, relajantes, excitantes, digestivos, nutritivos etc..
Los reemplazantes de grasas y azúcares aumentarán con el objetivo de crear variedad y ofrecer diversidad. El futuro parece querer acabar con los alimentos standard. Es un proceso parecido al que ha transformado el mundo del pan en los últimos cuarenta años. La oferta ha pasado de un solo tipo de pan, a una gama de más de cincuenta especialidades.

Las alternativas al azúcar (sacarosa) cada vez podrán ser más amplias, y no se tendrá por raro que en una casa de cinco personas, cada una de ellas prefiera consumir un tipo de edulcorante distinto, en función de sus hábitos de comida: dietas, costumbres, caprichos, etc. Un ejemplo podría ser encontrar un endulzante suave para la leche y la nata, otro más intenso para el café, otro más consistente para los postres, otro en forma liquida para la mantequilla o el yogur, otro para potenciar los sabores frutales

Salud y nutrición

Estos dos conceptos tienden a unirse cada día más en busca de un largo camino, empezando porque la SALUD nos proporciona CALIDAD DE VIDA, y esta calidad de vida pasa necesariamente por un EQUILIBRIO ALIMENTARIO, con un aporte en calorías ajustado a las características y necesidades de cada persona, en función de su edad, sexo, actividad... Las calorías permanecen siempre en medio del camino entre la ALIMENTACION Y LA SALUD.

Ponernos al día y controlar las calorías que comemos pasa siempre por acceder a una mayor información y por tanto, conocimiento sobre los alimentos.
Cuando dispongamos de un nivel alto de información entraremos sin querer en el MUNDO DE LA NUTRICION, y este mismo conocimiento actúa a su vez de elemento de juicio para organizar la PREVENCION DE NUESTRA SALUD. Se trata de un conocimiento práctico que lo controlamos nosotros mismos: "funciona por dentro y se nota por fuera".

Nuestros abuelos decían "más vale prevenir que curar". Este concepto sigue siendo nuestro futuro pero nuestra sociedad economista lo ha modificado ligeramente de la siguiente manera "vale menos prevenir que curar" (cuesta menos dinero). La PREVENCION de la ENFERMEDAD es desde ahora el gran reto para la ciencia del siglo XXI.

El aumento de los conocimientos ha hecho cambiar otro concepto muy ANTICUADO: "el médico cuida de mi salud". Actualmente, la tendencia general es pensar "yo soy el único responsable de mi salud". Si yo mismo no me cuido, ¿quién va a cuidar de mí?.
En este largo camino que unen la salud y la nutrición, se construirá la nueva asignatura que acabará siendo una ciencia de lo sano o de la salud. Lo importante no será aparentar ser joven, si no llegar a ser muy mayor pero en situación de plena forma, es decir con mucha salud. Aparecerán por ello nuevos alimentos para el cuidado de esa extrema salud que sin duda se convertirá en el nuevo mito de nuestro siglo.

Nuevos retos. Nuevos alimentos

Los nuevos tiempos traen tambien nuevos criterios en el consumo de alimentos que pueden resumirse de la siguiente forma:
- Prioridad a los más saludables (dieta mediterránea)
- La variedad como gran objetivo
- Adaptados a las necesidades individuales (nivel calórico)
- Aprovechar los alimentos estacionales (acercamiento a la naturaleza)
- No olvidar lo más barato (lo más caro no siempre es lo más bueno)
- Seleccionar los alimentos o comprarlos uno mismo
- Cocinarlos siempre que puedas
- Observar atentamente aquéllos que benefician nuestra salud

De la constante observación entre lo que comemos y cómo afecta a nuestra salud han aparecido nuevos conceptos de alimentos: los alimentos probióticos y los alimentos funcionales; es decir, los que dan vida o benefician la salud (como el yogurt que protege la flora intestinal) y los que aportan una ventaja nutricional (como un dulce hipocalórico).

Pastelería sin azúcar y con menos calorías

• Nos place ofrecerle la nueva pastelería sin azúcar y con menos calorías, de alta calidad y de elaboración tradicional.

• Sin azúcares de absorción rápida, (sacarosa, glucosa y fructosa) y, por tanto, más ligera en calorías, pero con la misma dulzor y textura.

• Manteniendo la mejor tradición pastelera y con la calidad de nuestras recetas clásicas, se ha conseguido una pastelería sin azúcar, juntando la más moderna tecnología con los mejores requisitos tradicionales.

• Y con ventajas dietéticas y de salud, resultado de una estrecha colaboración entre pasteleros y especialistas en alimentación y nutrición.

• Comida y disfrutada dentro de la variación propia de una alimentación equilibrada, es apta para todas las edades, con excepción de los menores de tres años.

• Adecuada como es para todos, recomendamos disfrutar y celebrar; como siempre se ha hecho, de forma tradicional; de esta moderna pastelería sin azúcar.

• El azúcar (sacarosa) es un edulcorante natural con diversas propiedades:
1) Endulzar.
2) Dar volumen y textura.
3) Colorear y aromatizar.
4) Conservar.

Cómo se sustituye el azúcar en la pastelería

1) Los polioles (lactitol, sorbitol, xilitol, maltitol, isomaltol) reemplazan el volumen y la textura del azúcar.
2) Los edulcorantes (Acesulfame-K y Aspartame), junto con los polioles, substituyen el gusto dulce del azúcar.

¿Que son los polioles?

1) Son edulcorantes permitidos por la Unión Europea.
2) De sabor dulce, limpio y no dan regusto.
3) Son de bajo contenido calórico, aproximadamente la mitad del azúcar.
4) Aptos para diabéticos.
5) No favorecen la formación de caries dental.
6) Una ingesta excesiva, puede provocar un efecto laxante.

¿Que es el Acesulfane-K y el Aspartame?

1) Son edulcorantes permitidos por la Unión Europea.
2) Tienen un elevado poder de dulzor, 200 veces más que el azúcar.
3) Se utilizan en cantidades muy bajas, sólo para nivelar el poder endulcidor de los polioles.
4) Son acalóricos, no aportan energía.
5) Son aptos para los diabéticos.
6) No favorecen la formación de caries dental.
7) El Aspartame está contraindicado para los fenilcetúricos.

Carta de presentación

Un pequeño ejemplo de trabajo en equipo entre profesionales pasteleros, químicos, dietistas y asociaciones de diabéticos, es la denominada CARTA DE PRESENTACION DE LA PASTELERIA SIN AZUCAR Y BAJA EN CALORIAS que abre la puerta la innovación en el sector del dulce, pues por primera vez la pastelería de calidad puede fabricarse sin azúcar (sacarosa) y además con sus calorías reducidas, es decir con dos prestaciones que hasta la fecha eran imposibles de conjugar, y todo ello gracias a un buen trabajo en equipo.

Este documento consensuado es un texto publico que puede ser utilizado por cualquier profesional que precise explicar brevemente estos últimos adelantos que hemos mencionado en la tecnología del dulzor.

El relevo del azúcar

¿Cómo se reemplaza el azúcar?

El azúcar (sacarosa) desempeña diferentes funciones en las recetas de pastelería y heladería, pero las que destacamos como "funciones de peso" son tres: el dulzor, la textura y la conservación.

Así pues, si queremos remplazar el azúcar (sacarosa) en estas recetas deberemos incorporar aquellas materias que reemplacen esas tres funciones fundamentales del azúcar. Esto se ha conseguido con las convenientes mezclas de modernos endulzantes/edulcorantes y texturizantes autorizados que cumplen estas tres prestaciones, y que además, en el caso de ser utilizados por personas con diabetes, no les altera para nada su nivel glucémico.

La sustitución peso a peso

Lo más innovador de este reemplazamiento o sustitución de los azúcares de absorción rápida, es que debemos introducir en la receta el mismo peso del nuevo endulzante (SUGARFAX) que el peso del o de los azúcares sustituidos, de manera que el peso total de la fórmula no se altera.

Los azúcares de absorción rápida que debemos suprimir son la suma de sacarosa, glucosa, fructosa, dextrosa, azúcar invertido, miel, etc., y el total de su peso se compensa con la especialidad adecuada de SUGARFAX, SUGARSOL y SUGARVIT.

Las tres reglas de oro

El hecho que un pastel o helado sea SIN AZUCAR (sacarosa) Y BAJO EN CALORIAS no presupone que su ingesta pueda ser mayor que la correspondiente a los mismos productos con azúcar y con más calorías. No es posible que pensemos en comer el doble por tratarse de un alimento con menos calorías y menos creer que estamos frente a una "barra libre" con derecho a comer sin restricción alguna.

Las siguientes "tres reglas de oro" no sólo deben cumplirse en el caso de postres sin azúcar, sino que deben aplicarse a toda clase de alimentos a los que se hayan reducido sus calorías.

Los reemplazantes de la sacarosa aportan menos calorías y son, en parte, absorbidos en el intestino delgado y la fracción restante no absorbida, es metabolizada por la flora bacteriana del colon, es decir, se comportan de forma parecida a la fibra insoluble, con lo que su consumo en exceso puede también producir ligeros efectos laxantes.

Por tanto, antes de consumir cualquier producto sin azúcar y con menos calorías debemos observar estas tres sencillas reglas:
1ª) CONSUMIR LA MISMA CANTIDAD que si tuviera azúcar.
2ª) NO COMBINAR SU COMIDA CON otros alimentos que contengan mucha fibra.
3ª) COMER DE MENOS A MAS CANTIDAD, dejando un tiempo para que nuestro organismo se acostumbre a reconocer estos nuevos alimentos.

Sustitución peso a peso
Las diez ventajas de la sustitución peso a peso

Hasta 1994 el mercado solo ofrecía productos con fructosa, sorbitol y sacarina. Aquí terminó una larga etapa durante la cual no pudo desarrollarse la innovación del dulzor.

Pero a partir de 1995 se amplía la legislación de edulcorantes, y nace enseguida BODYLINE, ofreciendo al profesional las más modernas tecnologías en dulzores y texturas, que son auténticas novedades por su alto nivel de calidad y de fácil aplicación.
La gama de especialidades BODYLINE ofrece la posibilidad única de preparar la más amplia gama de elaboraciones sin azúcar, bajas en calorías y aptas para diabéticos que se conoce en el mercado y, además deja abiertas todas las iniciativas a la creatividad, pues nunca dos recetas tienen porque ser iguales.

BODYLINE es pues un camino muy artesano de recorrer en las manos de todos los profesionales., etc.

A todos estos nuevos conceptos se llegará necesariamente a través de un esfuerzo y trabajo en equipo, entre pasteleros, químicos, panaderos, dietistas, heladeros, endocrinos, cocineros, etc. Si queremos entre todos predecir una nueva ciencia para la alimentación.




El gluten en la panaderia

El gluten de trigo vital es un polvo ligeramente amarillento, con un contenido en humedad del 9 a 12 %, que añadido a la harina aumenta el contenido proteico de la misma y sirve además para que ciertos panes especiales con alto contenido en fibra o de centeno, puedan panificarse sin problemas, obteniendo de ellos un volumen aceptable. Del mismo modo, con su adición pueden adecuarse procedimientos tecnológicos de panificación.
Cuando mezclamos la harina con el agua y comienza el amasado, el vaivén de la amasadora proporciona una materia elástica denominada masa, la cual proporcionará unas características variables a la calidad de la proteína de la harina. El 80 % de dichas proteínas están formadas por un grupo complejo de proteínas insolubles en agua, en el que dominan la gliadina y la glutenina. Estas dos proteínas, mayoritarias en la harina, son las que durante el amasado forman el gluten, responsable de formar una estructura celular impermeable a los gases.
El panadero puede aumentar la fuerza y la calidad de las harinas agregando una cantidad variable de gluten, de entre 1 y 4 kg por cada 100 kg de harina.
El amasado es un proceso continuo y automático donde la harina se mezcla con un 80 o 90% de agua, amasándose perfectamente, condición indispensable para la obtención de un buen rendimiento y una buena calidad. En la fase de lavado, la masa se separa del gluten húmedo y de la lechada de almidón. El gluten húmedo se seca por un procedimiento de secado rápido, eliminando así el agua con celeridad y asegurando un gluten seco con una pérdida mínima de vitalidad.
El gluten, ya seco, deberá tener una escala determinada de granulación –dependiendo del uso al que se destine variará su granulometría–, y también deberá mantener una vitalidad perfecta. En el proceso se obtiene otro producto, el almidón, gracias a otro complicado método. Las harinas promedio producen alrededor de 15 kg de gluten y 50 kg de almidón.
Ventajas del gluten
1.- Aumenta la fuerza y la tolerancia de la masa. Cuando a una harina de W=120, se le añade un 2 % de gluten se puede aumentar la fuerza hasta W=160, esto nos puede dar una idea del alto contenido proteico del gluten. Sin embargo, se debe tener en cuenta que a medida que aumenta la fuerza aumenta también la tenacidad, por lo que puede acarrear problemas en aquellos procesos de fabricación donde la longitud de la barra a formar sea muy larga, debido a las tensiones que ejerce la masa durante el formado.
2.- Aumenta la absorción del agua. Por cada kilo de gluten seco que se añade a la masa hay que añadir un litro y medio de agua, aumentando de esta forma la absorción y el rendimiento del pan.
3.- Mayor volumen del pan. Al mejorar la retención de gas durante la fermentación, su consecuencia es un aumento del volumen del pan.
4.- A mayor cantidad de gluten incorporado permite un porcentaje mayor de harina de centeno o de otros cereales o granos ricos en fibra.
5.- Refuerza las paredes laterales del pan de molde. Uno de los problemas del pan de molde es cuando los laterales de los panes se hunden. Este problema puede ser debido a múltiples causas: no haber cocido el pan el tiempo suficiente, haber tardado mucho tiempo en sacar el pan del molde, o utilizar una harina floja de escaso contenido en proteínas. Cuando se debe a esta última causa se corrige bien empleando una harina de mayor fuerza o bien añadiendo entre 1 y 4 % de gluten.

6.- Que al rebanar el pan de molde no se desmigue al tener mayor resistencia de miga. Aumenta la conservación y la esponjosidad en el pan de este tipo.
7.- En el pan de hamburguesa, y en general en los bollos de alto contenido en grasa, con la adición de gluten, la estructura queda reforzada, impidiendo que la pieza se arrugue una vez cocida.
Dónde añadir el gluten
Como se ha mencionado el gluten es el responsable de la retención de gas y de la estructura celular de la masa, por lo tanto será necesario añadirlo cuando sea necesario retener gas o cuando queramos reforzar la estructura de la masa. Si lo que queremos es aumentar el porcentaje de proteína de la harina hay que tener en cuenta que por cada 1 % de gluten añadido,la mezcla aumentará un 0,6 % su contenido en proteína; así pues, si tenemos una harina con el 13 % de proteínas y se añade 1 % de gluten, la mezcla se transforma en 13,6 % de contenido proteico.
Así pues, se añadirá gluten cuando la harina sea floja, el contenido en grasas y azúcares en la formulación sea elevado y en panes de alto contenido en fibra. Dependiendo del uso al que se destine, la cantidad variará entre 1 y 4 kg de gluten por cada 100 kg de harina.
Cómo añadir el gluten
Lo primero que se debe hacer es mezclar el gluten con los ingredientes secos, antes de mezclarlo con el agua. El contacto directo del gluten con los componentes líquidos de la masa provoca la formación de grumos en la masa difíciles de disolver.
Se debe modificar la cantidad de agua, añadiendo 1,5 litros por cada kilo de gluten incorporado. Del mismo modo el tiempo de amasado se incrementará progresivamente a medida que aumenta su dosificación. Para dar una idea, cada 2% de gluten añadido se incrementará el tiempo de amasado en un 15%. Este aumento del tiempo de amasado se debe a la necesidad de formar mayor cantidad de gluten proporcionado por el incremento de la proteína adicional.
Por Francisco Tejero

Como conocer la harina

No todas las harinas son iguales, de modo que existen clasificaciones que guían a los panaderos para conocer de antemano las propiedades de cada una de ellas.

Podemos aumentar la fuerza de la harina, añadiéndole gluten (Ver el gluten en la panadería). Lo podemos encontrar en herbolarios. Precio de 2.60 E paquete de medio kg (abril de 2012).
Según la extracción la harina es:
Integral fuerte: de 100 Kg de cereal se obtiene el 100% de harina, sin tamizarla.
Semi-integral: de 100 Kg de cereal se obtiene el 95% de harina, tamizada.
Oscura: de 100 Kg de cereal se obtiene el 80-85% de harina, tamizada
Blanca: de 100 Kg de cereal se obtiene el 75% de harina, tamizada
En Italia la harina se clasifica según la extracción: la tipo 00 es la blanca y la tipo 2 la más integral. Por el camino quedan la tipo 0 y la tipo 1, también existen intermedias.
En Francia la harina se distingue por la cantidad de ceniza que presenta, también en función del grado de extracción y tamizado: T45 (la más blanca), T55 (la más empleada), T65, T80, T110 ó T150 (la más oscura).
En España, el alveograma Chopin determina las cualidades plásticas de la harina: fuerza, tenacidad y extensibilidad. Se miden de la siguiente forma:
W: expresa la fuerza de la harina, su contenido de proteína. A mayor W, más fuerza
P: expresa la tenacidad, la resistencia de la masa al estirarla
L: expresa la extensibilidad, la capacidad de la masa de retraerse. Una L mayor presenta una masa pegajosa, con poco tiempo de amasado, poca retención de gas y poco volumen
De la combinación de estos tres factores la harina es:
Gran fuerza: W entre 380 y 420 (muy rica en proteína).
Adecuada para masas de bollería, ricas en grasas y azúcares
Fuerza: W entre 320 y 380.
Perfecta para bollería con grasas y azúcares, así como panes con una hidratación elevada
Media fuerza: W entre 180 y 250.
Adecuada para bollería hojaldrada con un poco de grasas y azúcares y perfecta para elaborar pan con procesos artesanales, panes de hidratación media y sin aditivos.
Panificable alta: W entre 170 y 210.
Para panes especiales, con harinas de varios cereales, y panes artesanos de hidratación media.
Panificable: W entre 140 y 270.
La harina del pan común elaborado con sistemas semimecanizados
Panificable baja: W entre 100 y 140.
Para pan común mecanizado y con aditivos
Galletera: W entre 80 y 100 (muy pobre en proteína).
Perfecta para pastelería, galletas y masas batidas en general
Según la cantidad de proteínas
La fuerza de una harina, la da el contenido de gluten (proteínas) que tiene, a más gluten, más fuerza tiene la harina.
Harina floja
Hasta 10g de proteínas por cada 100g de harina
Harina de media fuerza
De 10g a 11'5g de proteínas por cada 100g de harina
Harina de fuerza
De 11'5g a 13'5g de proteínas por cada 100g de harina.
Harina de gran fuerza
De 13'5g hasta 16g de proteínas por cada 100g de harina.
Como conocerlas en el supermercado:
Harinas flojas
Son las que en el envase vienen comúnmente como harina, harina de condimentación o harina de repostería. Es más económica que la fuerte. Las encontramos en cualquier tienda.
Harinas fuertes
En el envase se especifica como harina fuerte. Es más cara que la floja. Hoy en día es fácil de encontrar en tiendas especializadas y grandes superficies.
Harinas de media fuerza
Se consigue con la mezcla de ambas en las proporciones adecuadas o necesarias para cada elaboración.
En España los fabricantes de harinas no están obligados a poner el tipo de harina que es, ni la composición química de la harina en el paquete, pero a veces ponen la cantidad de proteínas y a partir de estas proteínas podremos saber la fuerza de la harina.

Harina y sus aplicaciones

Se entiende por harina al polvo fino que se obtiene habitualmente de cereales molidos y de otros alimentos ricos en almidón.
Se puede obtener harina de distintos cereales. Aunque la más habitual es el harina de trigo, elemento imprescindible para la elaboración del pan, también se hace harina de centeno, de cebada, de avena, de maíz o de arroz. Existen harinas de leguminosas: (garbanzos, judías) e incluso en Australia se elaboran harinas a partir de semillas de varias especies de acacia.
El denominador común entre las harinas vegetales es el almidón, que es un carbohidrato complejo.
Cuando en una receta encuentres el término harina se refiere a la de trigo. El resto de harinas las encontrarás con "apellidos": Harina de maíz, harina de arroz...
Tipos de Harina
La inmensa mayoría de la harina consumida hoy en día es de trigo y es sobre la que tratará este apartado para saber de otras harinas busca en los Ingredientes.
  • Según la cantidad de gluten que poseen se pueden distinguir dos tipos de harina: Las harinas de fuerza o gran fuerza, estas provienen de granos de trigo duro, generalmente de especies exóticas o especiales. También se les llama harinas de primavera porque es la época de siembra de estos trigos, o también harina flor, puesto que necesitan un tipo especial de molienda, en la que solo se utiliza la parte central del grano (la flor). Las harinas flojas, también se conocen como harinas de invierno o harinas candeales, proceden de granos de trigo blanco cuya época de siembra es el invierno. La harina de fuerza no se suele encontrar en el mercado, ya que su uso suele ser industrial, pastas, pan, bollería... Aun así, se puede comprar en panaderías, suele ser por encargo. Si por alguna razón tienes harina y no sabes de que tipo es, la forma de saberlo es apretarla entre las manos, si nada más soltorla se desmorona es de fuerza, si durante un breve instante se mantiene compacta es floja.
  • Atendiendo al molido se distinguen la variedad integral si se usa el grano entero y el salvado, la normal, si se usa solo el grano, y la harina flor si se usa solo el germen del trigo.
Propiedades y aplicaciones de cada tipo de harina
Las harinas de fuerza tienen un mayor contenido en proteína, una mayor capacidad de absorción de líquido y también como característica esencial, y de ahí deriva el nombre muy bien puesto de "fuerza" una gran tenacidad o resistencia al estirado. Las harinas flojas por el contrario tienen menos consistencia que las primeras, sin embargo, tienen una mayor extensibilidad, es decir, que admitirán una mayor longitud de estirado sin romperse.
Para masas que deban fermentar y que tengan un elevado porcentaje de azúcar y grasas (los huevos aportan también un componente graso) usaremos fuerza por dos motivos:
  • La grasa contrarresta el efecto de las proteínas. Si quisiéramos una masa rica en grasa con una harina baja en proteínas no tendríamos consistencia, nos quedaría una masa que se deshace en las manos, sin nervio, y que difícilmente resistiría la fermentación sin disgregarse.
  • El azúcar es el alimento predilecto de las levaduras, y cuando las levaduras se alimentan bien, les ocurre un poco como a nosotros cuando abusamos de las legumbres. Se producen gases. Si gasificamos demasiado una masa con poca proteína, ésta no tendrá fuerza suficiente para retener el exceso de gas y caerá una vez fermentada.
No debemos confundir una masa gasificada por fermentación (brioche, bollería...) con una masa gasificada por impulsor químico o por esponjado de huevos (Magdalenas, cake, bizcocho) este segundo tipo de masas precisa harina “floja” puesto que una de fuerza nos impediría un correcto desarrollo y quedaría un producto correoso y con demasiada consistencia. Esta es la causa principal de muchos fracasos en cocina, esas magdalenas que te caen encima del pie y te lo destrozan, esos cakes que quedan como una piedra y no sabéis por qué...

Para la bollería hojaldrada ya vimos que también usábamos fuerza. En este caso la necesidad deriva de que parte de la grasa que utilizamos para laminar, se va incorporando y entremezclando con la harina Una harina con poca fuerza acabaría por dejar la masa sin nervio y no podríamos laminarla bien a partir del segundo plegado, y tampoco desarrollaría bien con la fermentación.
Usaremos harinas flojas para todas las masas que no deban tener correa o elasticidad. Un bizcocho, ya lo hemos explicado antes, no debe quedar correoso ni encoger, una pasta de te no debe encogernos al hornear, tampoco debe encoger un fondo para tarta o tartaleta, a pesar de que la harina por floja que sea siempre tiene algo de elasticidad que a veces produce estos encogimientos, esto lo podemos solucionar dando reposo a las masas. Por eso se recomienda dejar reposar en frigorífico los fondos de las tartas antes de hornearlos.
Harinas a utilizar dependiendo de la masas
Principales tipos de masas en relación con el tipo de harina a utilizar.
Con harina floja:
  • Tenemos en primer lugar todas las masas de bizcocho o tipo bizcocho cuyo único componente emulsionante son los huevos. Entre estos tipos podemos citar el bizcocho clásico para tartas ligero (100-125g. de harina, mismo peso de azúcar y 4 huevos) Esta misma fórmula tanto podemos hacerla montando las claras a punto de nieve, untarlas con las yemas montadas con el azúcar y añadiendo posteriormente la harina como montando juntos claras y yemas con el azúcar (mejor en este caso que los componentes estén tibios) y añadiendo igualmente el harina al final.
En el primer caso quedará una masa algo más consistente, ideal para los bizcochos de soletilla o las planchas para brazo de gitano por ejemplo. El segundo tipo nos irá mejor para bizcochos de molde. En todas estas masas, el único componente emulsionante son los huevos no necesitan adición de ningún tipo de levadura química.
Dentro de este mismo tipo entraría también el bizcocho llamado pesado, al que se le incorpora una cantidad de mantequilla u otra grasa siempre fundida y que añadiríamos una vez finalizada la mezcla de los otros ingredientes con la harina.
  • En segundo lugar tendríamos los bizcochos con componente graso: mantequilla, margarina, aceite, dentro de esta familia tenemos las magdalenas, sobaos pasiegos, mantecadas, los plum cake y sus derivados... (también incluiríamos los conocidos bizcochos caseros de yogur por ejemplo, también los brownies). Todas estas masas tienen en común que usan aproximadamente las mismas proporciones de grasa, harina, huevos u otro componente líquido como leche y azúcar y su elaboración es similar, en todos los casos se hace una crema con la grasa fundida o semi fundida el azúcar y los huevos o líquido( a diferencia de los bizcochos pesados del apartado anterior, en los cuales como ya dijimos, se incorpora al final), y en último lugar se añade la harina juntamente con el impulsor químico, llámese a este polvos Royal, Potax, o levadura química. (Se recomienda tamizar juntos harina y polvos). Existen también harinas en el mercado con la levadura incorporada.
  • La siguiente familia serían las masas escaldadas. Estas pueden freírse o cocerse al horno. La más básica de todas sería la de churros y a partir de ella con la adición de huevos podemos elaborar desde buñuelos, (freír) a pasta choux (hornear) para profiteroles, petit-choux, palos, religiosas....En todas ellas el proceso es también el mismo: Se pone a hervir agua o leche u otro líquido con o sin grasa, se echa de golpe la harina y se remueve escaldando esta ligeramente sobre el fuego. Posteriormente según el tipo de masa que queramos hacer se van incorporando los huevos.
  • Una familia intermedia entre esta y la próxima son las masas líquidas o semilíquidas para crêpes, gofres y también masas para freír y masas de buñuelos sin escaldar. (En todo momento me estoy refiriendo a masas no fermentadas puesto que estamos trabajando con harina floja, los donuts por ejemplo, siendo una fritura, ya entrarían dentro de una nueva categoría).
  • Esta ya es una gran familia, las masas quebradas. En esta misma familia tenemos todos los fondos para tartas saladas (quiches)o dulces, las pastas de té, las figuritas... Para conseguir que estas masas nos queden crujientes tenemos 2 métodos.
·        Masas realizadas a partir de un “sablage” Éste método consiste en mezclar la harina con la mantequilla frotando con las manos hasta conseguir una mezcla arenosa a la que posteriormente se le agregan el resto de los ingredientes (agua, huevos...) En esta categoría estarían la pasta de fondear salada, y la pasta sablé.
·        Masas realizadas a partir de una crema (Mezcla de grasa y azúcar). Este método es indicado para las pastas dulces. La finalidad de ambos métodos es impermeabilizar ligeramente o aislar las partículas de gluten de la harina, para así conseguir que la masa no desarrolle elasticidad. Todas las masas de esta familia deben amasarse poco, para evitar este mismo problema, y antes de usarlas es conveniente que tengan un tiempo de reposo para que pierdan la elasticidad que puedan haber cogido. Una forma de detectar la elasticidad, es presionar con un dedo sobre el plastón, si vuelve rápidamente a su posición, la masa es aun demasiado elástica, estará en condiciones cuando quede la marca y no recupere (Es lo que llamaríamos tener una masa amorfa)
Saliendo un poco del tema, es interesante advertir que para las masas dulces de esta familia obtendremos mejores resultados si utilizamos azúcar lustre (azúcar glass). El azúcar en grano a veces provoca que la masa sea más frágil y se rompa. Y también si no está bien mezclado, el azúcar al derretirse hace que la masa rezume y quede más pegajosa, por lo cual al trabajarla tendremos que añadir más harina y no nos quedará tan fina.

Con harina de fuerza o media fuerza
  • Masas de hojaldre. Con esta familia empezamos el uso de harinas de fuerza. En el caso del hojaldre se suele recomendar harina de media fuerza. La manera más sencilla de obtener una harina de media fuerza es bastante obvia, mezclar a partes iguales harina de fuerza y harina floja.
El principio del hojaldre, es la incorporación de una grasa a una masa de harina en forma de capas, a base de estirar y volver a doblar sobre si mismas capas de grasa y masa iremos multiplicando el número de éstas. Usaremos harina de media fuerza, puesto que por un lado la incorporación de grasa ya sabemos que contrarresta el efecto de las proteínas y por esto un poco de fuerza nos viene bien, pero al tener que extender bastante y bastantes veces la masa, esta misma fuerza nos perjudica de ahí que compensemos este efecto con harina floja.
En el desarrollo del hojaldre no interviene ninguna levadura ni fermento. El aumento del volumen viene dado por un buen laminado de las capas que al recibir el calor irán separándose, las láminas de grasa irán fundiendo, dilatando y al tiempo cociendo, o casi diríamos que friendo las capas de masa hasta conseguir esta estructura ligera y crujiente en la que en un caso perfecto, podríamos separar y contar las láminas una a una.
  • Bollería hojaldrada. Como su nombre indica, una masa enriquecida con huevos, azúcar...y laminada exactamente como haríamos con un hojaldre. Con esta masa prepararemos croissant, napolitanas...
Se diferencia de la bollería hojaldrada normal, en que como grasa usaremos manteca, y también el uso de aceite en sustitución de harina espolvoreada sobre mesa y rodillo para estirar la masa. El laminado tan fino de una ensaimada se consigue estirándola hasta hacer de la masa una película finísima antes de incorporarle la manteca.
Por supuesto, tanto la masa de ensaimada como el resto de bollería hojaldrada, es preceptivo el uso de harina de fuerza o gran fuerza, y bastante recomendable el uso de algún mejorante panario.
  • Bollería simple: Por ser masas fermentadas a base de levadura de pan, ricas en huevos, grasas y azúcares, además de ser preceptivo el uso de harina de fuerza o gran fuerza, es también recomendable un amasado bastante largo para hidratar al máximo las partículas de la harina, más cuanto mayor sea la proporción de huevos, pues hidratan con más dificultad que el agua o la leche. Dentro de esta familia tenemos los suizos, brioches, babás, savarines, y también los donuts que a diferencia de las otras piezas, se preparan en fritura.
  • En último lugar, aunque con puntos de conexión con la familia anterior, está el pan. Jugaremos ahí con la mayor o menor fuerza de la harina según la riqueza de la masa y según el resultado que deseemos obtener, panes ligeros, compactos, baguettes....
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